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Cuando fallece el ser querido que cuidabas

Colaboración de la Lcda. Aida Pagán, tanatóloga

Muchas veces el cuidador enfrenta un duelo anticipado a partir del momento que recibe el diagnóstico de la enfermedad irreversible o incurable de su ser querido. Es cuando uno se da cuenta de que ya nada volverá ser igual en la vida de ambos. Desde ya, ese diagnóstico implica entrar en un duelo anticipado que alterará aún más su ritmo de vida como cuidador. Ese sentimiento de pérdida continúa y se va acrecentando, a medida que la enfermedad avanza su curso y la muerte resulta inminente. Al ocurrir la muerte del ser querido, el cuidador afrontará otro duelo. Cabe señalar que cada persona reacciona ante la pérdida de un ser querido de manera única y los cuidadores no son la excepción.

Hay cuidadores que han pasado muchos años cuidando seres queridos, quienes se convierten en el centro de sus vidas. Esa realidad hace olvidar que son mucho más que su rol de cuidador y que tienen una vida que vivir y con un por qué, para vivirla. Por esta razón, cuando ocurre la muerte del ser querido se tiende a producir un gran vacío existencial o una especie de nido vacío, que también se tuvo en la adultez media al partir los hijos. Es un periodo de tiempo donde permea el dolor y aparecen muchas preguntas sin contestar, así como muchas dudas sin resolver sobre la propia identidad. Igualmente, reina la incertidumbre sobre cómo manejar y ocupar el tiempo, ahora que el ser querido ha fallecido. Para este ex cuidador, el retomar y reinventar la vida puede tomarle más tiempo, y su duelo se puede convertir en uno que requiera ayuda de un profesional de la salud.

Otros cuidadores afrontan la pérdida del ser querido con el dolor natural que esto conlleva, pero esto va a ir acompañado de una sensación de alivio. Esta sensación tiene que ver con la satisfacción por la labor realizada, que lo ayudará a recuperar las energías necesarias para redefinir y reinventar su vida, asumir nuevos roles o retomar los que antes tenía previo al cuido. A estos ex cuidadores les resultará más fácil enfrentarse a su nuevo capítulo y trabajar activamente con su duelo.

Ante el duelo del cuidador por muerte ser querido

  • Aceptar su muerte
  • Reconocer, aceptar e identificar sentimientos y emociones provocados por la pérdida
  • Aceptar que se hizo lo humanamente posible por el ser querido
  • Aceptar que la vida ha cambiado y que ahora te toca reinventarla
  • Compartir con otros el dolor y expresar el mismo
  • Identificar un grupo de apoyo entre familiares y amigos
  • Rescatar tu espiritualidad
  • Realizar alguna actividad física
  • Permitir el disfrute de momentos de ocio

Finalmente recuerda ¡que fuiste cuidador, pero que eres, mucho más que eso!

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